Presentada la primera norma internacional sobre turismo accesible

SERVIMEDIA 15.07.21

Según anunció Javier García,, director general de la Asociación Española de Normalización UNE, la norma está desde hoy disponible en español en la web de UNE para que accedan a ella las partes interesadas.

Explicó que su objetivo es “fomentar la sensibilización ” y fijar una serie de requisitos y de estándares internacionales en toda la cadena de valor del sector turístico para “asegurar su disfrute por parte de todas las personas”, tengan o no discapacidad.

Por su parte, el director de Accesibilidad Universal e Innovación de Fundación ONCE, Jesús Hernández, afirmó que “habíamos detectado desde hace tiempo que era importante mejorar la accesibilidad del sector” para incluir a las personas con discapacidad, que en Europa suman 80 millones -130 si contamos a sus familias- y en todo el mundo llegan a los 1.000 millones.

Entre otros puntos, la nueva norma señala que, para que una playa pueda ser considerada accesible ha de contar con duchas, aseos y rutas que puedan ser usados por todas las personas. También afirma que las rutas peatonales accesibles en el entorno natural deberían contar entre otros aspectos con un suelo estable, continuo y sólido; disponer de señalización, y proporcionar detalles sobre el itinerario antes del inicio de la ruta.

Asimismo, recomienda que los establecimientos turísticos utilicen un lenguaje sencillo y claro en sus comunicaciones escritas, que siga una secuencia lógica, con imágenes y símbolos gráficos cuando proceda, usando el contraste de colores y tipos de fuentes legibles.

Este estándar aspira a convertirse en una herramienta clave que haga realidad el derecho de todas las personas a disfrutar de turismo y ocio.

ELABORACIÓN

Se desarrolló en el Comité Internacional de Normalización ISO/TC 228 Turismo y servicios relacionados de ISO, donde la OMT actuó como coordinadora de un grupo de trabajo (WG14) en el que participaban 85 expertos de más de 35 países y cinco organizaciones relevantes.

Según la directora del departamento de Ética, Cultura y responsabilidad Social de la OMT, Marina Diotallevi, “nuestra labor fue buscar un consenso entre la mayoría de los expertos, que pertenecían a agencias de normalización y a los ministerios de turismo de los Estados miembro, y la industria, así como conciliar los intereses de la sociedad civil, las pymes turísticas y de los propios usuarios con discapacidad”.

También hubo de tener en cuenta las diferencias entre destinos consolidados y emergentes”, apuntó, así como las distintas realidades y legislaciones de cada país, desde los muy concienciados a aquellos que apenas han trabajado en accesibilidad.

Pese a ello, Diotallevi afirmó que “todos manifestaban un gran interés” por el tema, aunque “los menos desarrollados no sabían por dónde empezar y necesitaban una serie de directrices claras”. “Precisamente, esta norma puede ofrecerles esas herramientas”, y se mostró convencida de su importancia para que también las administraciones públicas impulsen “políticas turísticas accesibles”.

Diotallevi destacó el compromiso de la OMT con “un turismo responsable, sostenible y accesible” para todas las personas”. “Aspiramos a que la accesibilidad sea un elemento trasversal en todas las políticas y estrategias turísticas”, declaró.

IMPLANTACIÓN

Para Jesús Hernández, “el reto ahora es que esta norma se implemente de verdad, y que todos los países y operadores vean las bondades” de incorporar estas buenas prácticas.

La misma idea expresó Javier García, tras destacar que “una cosa es preparar y publicar un documento, y otra es garantizar su implantación en el sector” afectado, el turístico en este caso.

Para lograrlo, las tres entidades organizarán una serie de webinar encaminados a difundir esta norma y sensibilizar a los países miembro y a los destinos y operadores turísticos sobre la importancia de la accesibilidad en el sector. “Una vez publicada por ISO y UNE, tenemos que publicitarla y que se conozca su importancia para el turismo internacional”, subrayó Diotallevi.

“La mayoría de las normas ISO están dirigidas a proveedores de servicios”, prosiguió, pero “la convicción de la OMT es que los Estados sí pueden utilizar este estándar para sus políticas de turismo”, ya que “sin una legislación adecuada, no hay posibilidad de productos accesibles”.

Por otro lado, explicó que ésta comprende una serie de requisitos generales “para todos los participantes en la cadena de valor” referidos “al diseño, a la información y la comunicación que se han de ofrecer y a la formación del personal (sobre todo de quienes deben tratar con el cliente de forma directa”, y otros específicos, “adaptados a las necesidades de cada subsector (hoteles, agencias de viaje, conferencias, transporte, actividades de ocio, etc.)”.

REQUISITOS

A modo de ejemplo, Hernández apuntó que la norma establece cómo ha de diseñarse un cuarto de baño o una habitación para que sean “universalmente accesibles”, pero siempre desde un punto de vista funcional, sin entrar en especificaciones técnicas.

Todo ello sin olvidar que “la tecnología ha de ser también accesible, pues lo primero que la mayoría de la gente hace a la hora de planear un viaje, es entrar en Internet”, indicó. En este sentido, Diotallevi llamó a aprovechar “el actual momento de innovación” para asegurar un diseño accesible desde el principio, a fin de “no repetir los errores del pasado” y “evitar los sobrecostes” que las adaptaciones a posteriori sí implican.

Según Hernández, estas últimas sí pueden resultar muy costosas, pero la accesibilidad “es más “una cuestión de filosofía”, y si se considera desde el principio, no supone ningún gasto extra. “Es más, representa una ventaja competitiva”.