Fundación ONCE “redoblará su compromiso” con las personas con discapacidad para que no empeoren su situación tras la pandemia

SERVIMEDI0A 10.07.20

Así lo advirtió en el transcurso de su intervención en el acto de presentación del informe de Odismet `Efectos y consecuencias de la Covid-19 entre las personas con discapacidad´, donde defendió que era “necesario” llevar a cabo este estudio para “saber dónde estamos y apuntar hacia los trabajos que tienen que hacerse en 2020” y cuyos resultados invitó a tomar como “una advertencia de que tenemos que actuar”.

Tras puntualizar que Fundación ONCE ha “cambiado” su plan de trabajo y debe marcar una serie de principios para “pensar en el día después”, aseguró que su objetivo es “seguir teniendo la ventanilla abierta”. “Estamos seguros de que vamos a seguir levantando la persiana cuando todo esto pase y para poder asegurar ese futuro tenemos que actuar con responsabilidad desde el presente”, abundó, al tiempo que emplazó a “mirar al futuro con decisión”.

El estudio presentado este viernes busca, a su entender, “incidir y apoyar” los planteamientos que Fundación ONCE realiza ante las entidades públicas y privadas con las que trabaja y a las que quiere trasladar “el máximo conocimiento” posible sobre la situación de las personas con discapacidad, alertando sobre su situación, además de “reivindicar la responsabilidad de todos para aliviar esta situación y poner los mecanismos que puedan evitar que se agrave”.

A este respecto, trasladó un “especial agradecimiento” al presidente del Cermi, Luis Cayo Pérez, por “hacer suyo desde el principio” este estudio y por “estar atento” a las situaciones de “especial vulneración de derechos” que han sufrido durante la pandemia muchas personas con discapacidad. También, al director general de Políticas de Discapacidad, Jesús Ángel Celada, por “estar siempre ahí, comprometido y buscando soluciones” si bien admitió que “nos gustaría a todos, a él el primero, que pudieran ser incluso soluciones más potentes”.

Asimismo, agradeció a los trabajadores y voluntarios del Grupo Social ONCE su trabajo durante esta crisis así como a donantes y empresas que han depositado su “confianza” en la organización para canalizar su “solidaridad y recursos de la forma más adecuada para que llegasen a la gente que más lo necesitaba”. “Esa confianza, además del gesto y el apoyo, nos ha animado en estas semanas muy complicadas”, apostilló, al tiempo que afirmó que Fundación ONCE mira al futuro “con optimismo”.

“En Grupo Social ONCE tenemos claro que hay que salir adelante, que hemos tenido momentos peores y que las situaciones de desempleo posiblemente empeorarán, pero que todos redoblamos nuestros compromisos en la creación de empleo, en la formación de las personas con discapacidad, en la eliminación de barreras, en la generación de alianzas para buscar una mejor solución para aquellas que requieran de nuestro apoyo y para las que estamos ahí con las puertas abiertas”.

El vicepresidente ejecutivo de Fundación ONCE lamentó que las personas con discapacidad, junto con algunos otros colectivos, sean “las últimas en acceder al ejercicio de muchos de sus derechos básicos” pero también “las primeras en verse expulsadas cuando se producen situaciones de crisis”.

“En tiempos de crisis e incertidumbre y también cuando esa situación se recupera, quizá sean los últimos también en aprovecharse de esa mejora y reciben solo un poquito de ese incremento de recursos para todos”, denunció, para, a continuación, subrayar que el confinamiento en espacios reducidos unido al abandono de ciertos tratamientos y terapias de rehabilitación “no va a tener unas consecuencias adecuadas en la salud y discapacidad de muchas personas que han sufrido esta situación”.

Para Durán, el confinamiento en esas circunstancias “no deja de ser simbólico del encierro que tienen muchas personas con discapacidad en sus casas, de las que no pueden salir porque existen, a día de hoy, unas barreras que se lo impiden”. Una situación a la que se une su dificultad de inserción laboral, unos menores ingresos que les hacen tener un “menor margen de maniobra” ante una crisis o las barreras que se encuentran en el acceso a la tecnología de cara a la “nueva normalidad”.